¿Necesita un intérprete para un congreso o reunión de negocios? Yo puedo ayudarle.

Pánico escénico

Pánico escénico

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Ahora que está tan de moda que salgan a la luz casos de artistas que, después de muchos años, llevan sufriendo de pánico escénico o que, de una manera u otra, lo han empezado a sufrir recientemente de repente no he podido evitar hacer una reflexión sobre la labor del intérprete y, al final, inevitablemente, establecer un paralelismo con la profesión del artista; a fin de cuentas nuestra misión es meternos en el pellejo de quien habla, por lo que no dejamos de interpretar un papel ante un público.

El intérprete, al igual que el artista sobre el escenario, no está exento de padecer este tipo de crisis, fundamentalmente por la rigurosidad que exige su trabajo y, por supuesto, por las particularidades que tiene el directo.

La visión tradicional que se tiene del intérprete es la de una persona completamente ajena a lo que ocurre en el congreso, aislada por completo dentro de su pequeño cubículo acristalado, pues simplemente tiene que limitarse a “traducir”. Si bien es cierto que la comodidad que ofrece la cabina al intérprete en cuanto a aislamiento físico del público puede proporcionar al oyente una falsa sensación de automatismo la realidad es que el intérprete se convierte en un verdadero funambulista en cada una de sus actuaciones y, especialmente en el caso de los que trabajan en consecutiva, sin red de seguridad.

Durante la última consecutiva que tuve la oportunidad de realizar estuve cavilando acerca de esta situación mientras miraba al público desde el estrado (sí por la cabeza de un intérprete pasan muchas ideas al mismo tiempo y, a veces, durante una interpretación). Eran unas doscientas personas y, exceptuando a los que habían acabado allí para asistir a la siguiente presentación, parecían tener todos bastante interés. De hecho, asentían con cada afirmación y eso teniendo en cuenta que no entendían el original. ¿Y si lo entendieran? ¿Me estarían juzgando? ¿Estaban asintiendo porque me entendían o porque estaban de acuerdo con lo que estaba diciendo? Es muy fácil caer en la trampa y ser presa del pánico en un momento así, pero no hay que perder de vista que no son nuestro público, sino el de nuestro orador; no esperan que digamos lo que pensamos ni que lo digamos de una forma bonita, solo que seamos exactos y precisos.

consecutiva

A su derecha pueden ver un espécimen de intérprete intentando obviar que está siendo observada

 

En esa ocasión tuve la suerte de tener un orador muy carismático, de los que te hacen sentir cómodo desde el principio y consiguen que el público no les pierda de vista, dejando al intérprete en el segundo plano que les corresponde. Sin embargo, no todos los oradores son así y muchos necesitan del apoyo del intérprete para poder acabar ideas o frases. En estos casos en los que el intérprete gana protagonismo es fundamental no perder de vista quiénes somos y qué estamos haciendo allí.

Para momentos de gran tensión mi profesora de interpretación en la facultad siempre nos obligaba a hacer respiraciones abdominales profundas antes de agarrar el cuarderno y el boli (o antes de entrar en cabina), aguantando el aire al máximo en los pulmones antes de soltarlo. Si esto no fuese suficiente para calmar los nervios la técnica de mirar a un punto fijo entre el público nunca falla, alternándola, por supuesto, con miradas fugaces a nuestro soporte de notas. También se puede interactuar con el orador, así se recuerda al público que el protagonista es él y no el intérprete. Pero lo más importante en estos casos para no sufrir un ataque de pánico escénico es, simplemente, no pensar (ya bastante tenemos con hacer memoria y descifrar notas).

Nada nos garantiza que un día cualquiera, durante una interpretación, podamos sufrir un ataque de pánico, pero al menos ya tenemos algunos truquillos para ayudarnos a controlarlo. Lástima que Pastora Soler no pudiera ponerlos en práctica.

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Sobre mí / María Fernández-Palacios

Intérprete de conferencias autónoma en activo y traductora, amplia experiencia en congresos y convenciones de alto nivel.

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