¿Necesita un intérprete para un congreso o reunión de negocios? Yo puedo ayudarle.

La intérprete que aprendió a bailar

La intérprete que aprendió a bailar

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Si hace un año me hubieran dicho que en los próximos 365 días iba a convertirme en una experta en arte contemporáneo y tendencias culturales me habría reído hasta que se me desencajara la mandíbula y hubiera tomado por loco al autor de semejante idea. Pero lo cierto es que el mundo de la interpretación da muchas vueltas, muchas más de las que podamos llegar a sospechar al inicio de un encargo cualquiera, y con toda la preparación previa que exigen algunos temas uno nunca puede saber a ciencia cierta qué derroteros tomará su vida profesional.

Así, lo que parecía una simple consecutiva de toma de contacto entre los directores de un importante museo y unos representantes municipales acabó convirtiéndose en una oleada de negociaciones donde contratos, cachés, diseño de espacios, tendencias, luminosidad, ferias internacionales de arte contemporáneo y un largo etcétera estaban a la orden del día. Y claro, una vez incluida en el currículum, la delgada línea que separa la pintura y la escultura de otras artes en el candelero (en este caso escénicas) se fue haciendo prácticamente imperceptible.

Flamenco, ópera, festivales de cine, circo y, ahora también, danza, han ido colándose en el mismo saco de “especialización en arte” casi por casualidad y, hombre, ya que una hace el esfuerzo de aprenderse la teoría qué menos que poder llevarla a la práctica.

Súbeme parriba que no llego al micro y la intérprete no escucha

Súbeme p’arriba que no llego al micro y la intérprete no escucha

Nunca he estado muy al día de las tendencias culturales y hasta hace poco le tenía declarada la guerra abiertamente al “gafapastismo” (a.k.a hípsters, que es lo que se lleva ahora); además, y por si fuera poco, los años encerrada en la biblioteca de la facultad, unidos a los precios desorbitados de la cultura en España dificultaban bastante mis escasos acercamientos al mundo de las artes y, al final, he tenido que vivir con la sensación de estar siempre desfasada. Por eso, esta “especialización por accidente” me está viniendo de perlas, además de hacerme disfrutar como una enana.

Hace poco tuve la oportunidad de interpretar en el mes de la danza y descubrí un mundo completamente nuevo y fascinante, no solo por las diferencias de mentalidad que he podido observar en los invitados extranjeros en cuanto a técnicas y puestas en escena, sino también porque, una vez más, he comprobado que se puede disfrutar (mucho) trabajando.

Ser los oídos que escuchan las inquietudes de todos estos observadores y artistas y ver cómo, detrás de cada espectáculo existe un universo complejo, totalmente paralelo a la realidad, en la que técnicos, artistas, músicos, escenógrafos, asesores jurídicos y otras profesiones que en principio no son exclusivas del mundo de las artes, trabajan con una sincronización comparable a los engranajes de un reloj suizo para que todo lo que veamos a este lado del escenario sea tan real que nos parezca que es casi cosa de niños es algo que pocas profesiones, aparte de la de intérprete, pueden llegar a experimentar.

Trabajar en este mundillo me ha hecho ver que hasta el más apasionante de los trabajos puede convertirse en una auténtica pesadilla si no sabemos establecer límites entre lo profesional y lo personal. Muchos observadores se quejaban de que, desde que trabajan para grandes festivales, la presión es tal que ya les es imposible ver un espectáculo y disfrutar de él sin estar analizándolo con ojo crítico (como el traductor que va a al cine y analiza todas las frases de principio a fin buscando calcos y falsos amigos ;)).

Todo esto me ha mostrado, una vez más, que el poder cambiar de tema con cada proyecto no es sino una ventaja. Por supuesto, sigo sin ser una entendida de todos los estilos y tendencias que se practican en las artes plásticas y escénicas actuales, pero al menos ya cuento con algunos recursos para realizar una crítica aceptable si una obra no me gusta.

Y quién sabe, puede que de aquí a algunos años acabe de asesora de ricos mecenas sobre las mejores inversiones artísticas, pero por ahora me quedo con mi trabajo de intérprete, que aprendo más y las horas de documentación se me pasan bailando.

Después de una jornada interpretando

Después de una jornada interpretando

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Sobre mí / María Fernández-Palacios

Intérprete de conferencias autónoma en activo y traductora, amplia experiencia en congresos y convenciones de alto nivel.

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